Viajar da Felicidad:))

//Viajar da Felicidad:))

Viajar da Felicidad:))

¿Porque salir, viajar y conocer?  Porque todo lo que puedas conocer y aprender serán cosas nuevas para rellenar pedazos de ti, de tu camino, de tu mente y persona. Todo lo que descubras viajando te enseñará, y como aprender es madurar tenemos que aventurarnos a viajar.

Nos exponemos a nuevos escenarios, misterios e incertidumbres, emociones llenas de adrenalina que uno no sabe que las tiene hasta que las vive, y enfrentarse a cosas nuevas no es más que llegar a metas de superación y crecimiento personal.

El viajar nos hace más grandes, nos ayuda a combatir nuestros miedos y aumenta nuestras virtudes, nos abre un horizonte lleno de cosas necesarias para el desarrollo personal, incluso cura heridas  guiándonos hacia la cima, llevándonos para nosotros y para toda la vida recuerdos de preciosas personas y lugares. Recuerdos y experiencias que se convierten en anécdotas que contar a  la vuelta, y millones de momentos que recordar.

Este artículo no es más que una experiencia personal, no es más que el reflejo de aquel momento en el me encontré con ansias de saber y querer conocer más de lo que conocía, de ser una niña con aspiraciones, de querer salir en busca de historias, historias que leía y veía en películas y que no creía que existían. Por eso salí de mi sitio, yendo a recorrer diferentes lugares. Me embarque en una aventura con mi amiga y salimos en busca de emociones y lugares que nos hicieran sentir la vida. Recorrimos kilómetros disfrutando y llevándonos con nosotras momentos inolvidables, pero no hubo sentimiento igual que el que sentimos cuando llegamos a este pequeño paraíso del sur, este pequeño pueblo a 15km de África, donde puedes ver y sentir su esencia especial e inexplicable. Hay que venir, vivir y sentir, caminar por sus maravillosas playas, ver el estrecho que separa mar de océano, mirar hacia el horizonte y contemplar el  continente Africano, caminar por las calles del bonito pueblo, y tener esa sensación de tranquilidad, comodidad, familiaridad y máxima conexión. Tuvimos no solo conexión con el pueblo, sino también con aquellas maravillosas personas que conocimos. Las cuales hacían lo mismo que nosotras, viajar y descubrir emociones y pequeños lugares… fueron de aquellas personas con las que de repente no sabes por qué pero sientes que las conoces de toda la vida, sientes energía conectada y sabes que aún quedan millones de cosas por compartir. Por eso creamos una pequeña familia, una familia que nos llevamos para toda la vida. Convirtiendo aquellos amigos de viaje en amigos para siempre.

Después de ahí siempre nos reuníamos en aquel paraíso para disfrutarlo, una y otra vez, haciendo que el apego a ese pueblo fuera cada vez más estrecho. Hasta que al final llegó el día que llegué y no marché. Me quedé y aquí sigo, a día de hoy, compartiendo mi vida en este edén, como hacía años que deseaba, siendo libre, feliz y sintiéndome una de las personas más afortunadas, por vivir donde quiero y como quiero, trabajando en un maravilloso proyecto “La Cocotera”, donde voy creciendo con él y con las dos personas que lo crearon y que le dan vida y energía para que todos creamos que lo que uno quiere puede llegar a conseguirlo.

Y así es lo que aprendí y aprendo de Tarifa, de la Cocotera y de nuestra pequeña familia, que la vida es bonita y que hay que vivirla disfrutándola como uno desea. Luchando por los sueños, por conseguirlos, amando tu vida, tu gente y sobre todo, amándote a ti.

 

Alba Linares.

 

By |2018-01-16T23:57:17+00:00January 16th, 2018|Stories|0 Comments

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